Opinión: Si Matías no fuera Puca 

Por Leila Chaher*. Matías tenía 18 años. Vino desde Maimará donde estudiaba en la Escuela Técnica cursando el quinto año. En San Salvador se desarrollaba como todos los septiembres la Fiesta Nacional de los Estudiantes, y él como muchos otros jóvenes de la provincia traía consigo ilusiones y las intenciones de disfrutar y compartir junto a sus compañeros la Fiesta; donde lxs estudiantes son lxs protagonistas y le dan vida a hierros y papeles de colores convirtiéndolos en carrozas. Dicha actividad exige el esfuerzo de toda la comunidad estudiantil, sobre todo las Escuelas del Interior.

Pero la fiesta se vistió de negro cuando la madrugada del 17 de septiembre un auto fuera de control se subió a la vereda embistiéndolo y quitándole la vida. Su muerte tiene un culpable, alguien que no solo lo atropelló, lo abandonó y huyó. Alguien que sabiendo que agonizaba en un hospital, calló y luego, sabiendo del fallecimiento, se ocultó.

Algo que fue un accidente se convirtió con el paso del tiempo en un acto inhumano, canallesco y cobarde que hoy la sociedad repudia y que con el transcurrir del tiempo se acrecienta el pedido de justicia.

Pasaron 4 meses, y el/los culpables siguen libres mientras se agrandan las mentiras, la información falsa, silencios y complicidades. Hasta el momento solo hay un imputado bajo la figura penal de “encubridor”. Un funcionario de Gerardo Morales, Pablo Perovic.

¿Quién es Pablo Perovic? Es un médico cirujano muy reconocido en el ámbito local. Formó parte del Movimiento Popular Jujeño y fue candidato a concejal por la ciudad de San Salvador de Jujuy por ese espacio político en el año 2013. Formó parte del gobierno de la provincia, siendo secretario de Planificación y Políticas Sanitarias durante 2016 y también titular del Consejo Provincial de Discapacidad. El 31 de octubre del 2017, después de estar nueves meses al frente del Instituto de Seguros de Jujuy –como presidente de la obra social de los empleados públicos de la provincia- Perovic renunció a su cargo por “motivos personales”.

Las versiones no oficiales abundan desde hace meses. Hablan del hijo de Perovic y del hijo del actual ministro de Seguridad Ekel Meyer. Sí, el ministro que maneja a la policía de la provincia y encargado entre otras cosas de la seguridad de todxs los jujeñxs en general y la seguridad vial en particular (a propósito del caso).

Después de 4 meses del caso, a lo único que llega la justicia es a un “encubridor”. Es lo único que el Poder Judicial tiene para mostrar a una sociedad que clama por saber la verdad de los hechos y que se encuentre a el/los responsables.

¿Cómo se logra tapar, encubrir, callar, esconder a los culpables? Con PODER.

¿Acaso la Justicia de Jujuy es inoperante? O quizás efectivamente lxs jujeñxs hoy comprendan que de independiente no tiene nada y que responde al poder político.

¿Quiénes están “obstaculizando” el avance de la causa? Que está encubriendo Pablo Perovic? ¿Se puede llegar antes al “encubridor” que oculta un auto que ni siquiera está a su nombre, y no al conductor?

¿Por qué mientras la sociedad jujeña se encuentra atravesada de dolor e indignación ante este caso que avanza al paso de una tortuga, la justicia en plena feria judicial nos muestra 20 allanamientos y el mismo circo con el que nos entretienen hace dos años que es Milagro Sala?

¿Acaso será el momento de que como sociedad comencemos a preguntarnos más? ¿Acaso no somos iguales ante la ley? ¿No será momento de cuestionarnos las RELACIONES de PODER, IMPUNIDAD y COMPLICIDAD de aquellos que pregonan UNION, PAZ y TRABAJO?

Que indaguemos ¿por qué para algunos protestar, cortar una ruta, defender sus derechos es ser delincuente y son encarcelados, mientras para los que de enfrente acusan y encarcelan, ser funcionario de saco y corbata, de apellido, es válido esconder un automóvil, mandar de viaje a tu hijo al exterior y desguazar un vehículo implicado en un hecho de tal gravedad como la muerte de una persona?

¿Qué hará ahora el gobernador Gerardo Morales, defensor de la República, acusador serial de corruptos, con este gabinete de ministros, funcionarios del cambio envueltos en nada más ni nada menos que en un homicidio de un adolecente?

Si Matías no fuera Puca, sino Meyer, ¿estaríamos los jujeñxs con esta incertidumbre y la familia seguiría sin respuestas y sin justicia por su muerte?

Muchas preguntas y pocas respuestas, un desequilibrio al que no deberíamos acostumbrarnos ni mucho menos naturalizar. Nuestra salud como comunidad y sociedad, nos lo demanda.

Si Matías no fuera Puca, la historia sería otra, de eso estamos seguros. Pero Matías es Puca, y su familia no está sola; hoy toda una sociedad la acompaña en el reclamo de justicia. Y la corporación político judicial deberá hacerse cargo de que es momento de que un Puca tenga el mismo valor humano que un Perovic o un Meyer.

¿O será que HOY EN JUJUY LA IMPUNIDAD SE DISFRAZA DE CAMBIO?

*Responsable política de La Cámpora Jujuy.

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