Nosotras, las feministas

Para las voces jujeñas que se expresaron en las redes sociales durante el Jallalla Mujeres, somos las atrevidas que no lavamos platos ni atendemos a nuestros maridos. Y tienen razón.

Jallalla Mujeres además de reivindicar la necesaria liberación de Milagro Sala y lxs demás presxs ilegítimxs, fue un espacio de encuentro para fortalecer la participación política de las mujeres y la ruptura de esa demanda que la sociedad machista jujeña nos hace en sus ataques. Por saltar el cerco del hogar como único espacio donde podemos tomar decisiones. Por desobedecer sus demandas culturalmente impuestas. Por pretender contar la historia con voz propia. Por defendernos de las injusticias e impulsarnos a seguir luchando.

Estamos convencidas de que nuestras voces mujeriles merecen ser respetadas. Y que la privación arbitraria de la libertad de las compañeras, es también una privación de nuestras libertades por una cuestión muy sencilla: nos advierte que opinar diferente merece persecución, difamación y violencia que se expresa en insultos, agravios, cárcel y condena.

No podemos ser las mujeres que esta sociedad exige. Estamos abocadas a la intención de ser las mujeres que nosotras mismas deseamos. Vale la aclaración, ante la duda no haya quedado claro durante estos dos días.

Nos queremos libres. Sin persecuciones institucionales, mediáticas y sociales de ningún tipo.

Consideramos que ningún gobierno puede ni debe amedrentarnos por elegir proyectar horizontes que no sean compatibles a su gestión. No hay democracia donde nos obligan a pensar, opinar y elegir en función de quienes detentan el poder.

La paz social es una mentira si no somos capaces de reconocernos diferentes y respetar/festejar esas diferencias. Ahí donde se nos acusa de perras, sucias, vagas, estúpidas y planeras claramente la paz no está presente.

Este fin de semana más de 700 mujeres nos reunimos en Jujuy a exigir que se escuchen nuestras voces. Que no son las voces de todas las mujeres. Que no nos interesa que así sea tampoco. Porque entendemos que cada una de nosotras tiene una forma diferente de contar como se vive el ajuste, la crisis, la ausencia de políticas públicas a nuestro servicio y la violencia estructural. Vimos muchas vallas y policías protegiendo paredes. Nos preguntamos todavía dónde está el Estado de derecho cuando las mujeres lo solicitamos.

Nadie comenta que las compañeras que vinieron desde otros puntos del país trajeron donaciones de comida, ropa, libros y herramientas para las familias desprotegidas que aún asiste la Tupac. Nadie visibiliza que, aunque nos agredieron verbalmente durante toda la marcha, nosotras caminamos cantando y reclamando sin retribuir insultos a nadie. Ignoran esos mismos discursos del odio que dentro de la sede que alojó a la gran mayoría de las visitantes, hubo expresiones artísticas musicales y teatrales ad honorem para compartir nuestra cultura en agradecimiento por la ocasión. Pero sobre todas las cosas, quienes no participaron desconocen el cariño genuino y el trabajo organizado gratuito que invertimos en este encuentro.

Todas esas expresiones de amor y lucha solamente las conocemos nosotras: las feministas. Y estamos muy agradecidas de haberlo vivenciado juntas.

Por la Asamblea Feminista Jujuy

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