Mujeres presentes en los procesos de paz: Cristina Romano

Por Redacción La tinta

La semana pasada se vivió un suceso histórico: el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, y el presidente surcoreano, Moon Jae-in, se reunieron para acordar el cese de acciones hostiles entre ellas. En el marco de ese proceso tan publicitado, un grupo de mujeres perteneciente a la “Federación Democrática Internacional de Mujeres” (FDIM) fue invitada a Corea del Norte a supervisar el proceso de paz para las mujeres, y tuvieron la oportunidad de viajar por el país y ver, con sus propios ojos, cómo funciona su organización.

El FDIM ha estado presente en los acontecimientos más importantes del mundo moderno, garantizando que, en las rimbombantes resoluciones internacionales, las mujeres tengan un lugar de importancia. Hablamos con Cristina Romano, presidenta de la ONG Juanita Moro de San Salvador de Jujuy, integrante de la Federación, a su regreso de Corea.

El 26 de noviembre de 1945 se inauguró en París el Primer Congreso Mundial de Mujeres que sería constitutivo de la Federación Democrática Internacional de Mujeres (FDIM). Participaron delegadas de 41 países, y estaban entre ellas luchadoras antifascistas de todos los continentes, viudas y mujeres que habían perdido a sus hijos durante la Segunda Guerra Mundial, ex-prisioneras de los campos de concentración. El contexto internacional era muy complejo, y las mujeres de todo el mundo se hicieron presentes para reconstruir sus países con la mirada puesta en la paz y la democracia, garantizando la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. La primera presidenta electa fue Eugenia Cotton, eminente científica francesa que murió en 1967.

La FDMI es una organización internacional con amplia trayectoria en procesos de paz, y trabaja hermanadamente con Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales para garantizar que las voces de las mujeres sean escuchadas. Durante el 2017, por ejemplo, trabajaron con mujeres lideresas de Colombia, escuchando las problemáticas que no salían en los documentos oficiales: las mujeres jefas de hogar que debían ahora encontrar nuevos sustentos frente a una organización nacional distinta, en lugares inhóspitos de la selva y sin ayuda oficial.

Realizamos una entrevista a Cristina Romano, quien integra la ONG Juanita Moro situada en San Salvador de Jujuy, que trabaja desde 1987 en múltiples causas como el analfabetismo, los derechos de los niños y niñas, la igualdad de las mujeres, la violencia de género, entre otras. Como presidenta de la organización, es la única integrante argentina del FDIM desde hace años. Fueron convocadas a sesionar en Corea del Norte, como un gesto de apoyo y monitoreo del proceso de paz, en el cual las mujeres coreanas organizadas quieren influir.

—¿Cómo surge el FDMI y cómo te integraste a éste? ¿cuáles son sus objetivos y en qué procesos han trabajado?

—La Federación Democrática Internacional de Mujeres es una identidad internacional de mujeres fundada hace 70 años en París para preservar la paz y promover el logro y el reconocimiento de los derechos de las mujeres. Estos objetivos serán siempre a la vanguardia de nuestras movilizaciones y al lado de todas las causas justas en el mundo en defensa de la paz, la soberanía, la libertad, la igualdad y los derechos.

La FDIM tuvo en estos últimos años un crecimiento significativo en los distintos continentes como África, América y los países árabes, como así también del este europeo.

Tiene un estatuto de funcionamiento y pueden ser miembras todas las organizaciones feministas. El Comité de dirección avala el ingreso como afiliada, cubriendo una cuota anual y realizando informes del país y de las acciones que realizamos que se presentan a nuestra coordinadora regional. Tenemos reuniones subregionales en los distintos países que proponemos y cada 2 años son los Congresos y las Conferencias regionales. El último congreso fue en Colombia, para supervisar el proceso de paz, con la presencia de 68 organizaciones 44 países de los continentes y 255 delegadas, y fue un congreso muy participativo y vibrante.

—¿Cómo vivís la experiencia de ser parte de una organización tan importante para las mujeres de todo el mundo?

—La experiencia de ser parte de la FDIM es muy importante. Haber logrado después de muchos años de participar ser parte del Comité de Dirección es un elogio, es reconocernos, hicimos mucho para ser reconocidas por nuestras pares y poder compartir espacios con las compañeras de otros continentes o de nuestra región. Fortalece nuestro trabajo ya que compartimos los mismos problemas en diferentes contextos y sentimos ese respaldo necesario de otras mujeres para incidir en los cambios profundos.

—¿Cómo vieron la situación de las mujeres en Corea del Norte? ¿Cómo te sentiste al estar en un lugar tan distinto?

—Estar en Corea fue una experiencia única, valiosa y llena de interrogantes. Esta invitación, fue de las mujeres coreanas. Sesionar en su país es una muestra de los cambios que se están iniciando y ellas tienen un rol importante en esta etapa ya que se constituyeron hace años en el Comité Central de la Unión Socialista de Mujeres de Corea y como integrantes de la FDIM. Es un logro para ellas ser parte de estas decisiones, no sólo defender el derecho y la dignidad de las mujeres sino bregar por el progreso social y la justicia, a través del diálogo. Ellas dicen que esta división forzada por las fuerzas exteriores causó heridas incurables a millones de madres y niños/as.

Estar ahí en un momento histórico en Pyongyang con una delegación de más de 30 representantes de distintos países fue impresionante. Fue emocionante conocer muchas de las cosas que los medios dicen pero que son en realidad lo contrario, hasta vi grupos de turistas con guías visitando distintos lugares.

Ellos fabrican sus propias zapatillas con una tecnología muy grande, tienen fábricas textiles, fábricas de autos, hay unos trolebuses chinos. Tienen celulares y tecnología, las escuelas son de jornadas completas. Visitamos algunas que tenían piletas de natación y salones de música con sus instrumentos en unos edificios nuevos inmensos. Vimos también grandes hospitales con equipamientos para niños. Conocimos centros culturales de mármol con una riqueza arquitectónica impresionante y también muchos museos llenos de historia, muchos recursos naturales y riquezas.

—¿Qué experiencias te llevás del proceso de paz?

—Siento que fue muy poco tiempo una estadía de sólo 10 días, pero hicimos muchas actividades en distintos lugares. No puedo más que expresar la confianza y deseo de todas las mujeres que estuvimos ahí de respaldar algo histórico, y decidir que la FDIM sesione allí es un avance para las mujeres coreanas y para la FDIM. El tener presencia y acompañar la decisión de nuevas líneas estratégicas, de concentrar toda nuestra potencia en la construcción de la educación y la ciencia.

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