Llegó la supercrisis, evitemos la hipercrisis

por Guillermo Moreno, Claudio Comari y Norberto Itzcovich*, en BAELamentablemente, a una semana de nuestro diagnóstico volcado en la anterior entrega, la coyuntura nos vuelve a dar la razón. Allí afirmamos: “La Argentina de mayo de 2018 se enfrenta a un escenario en el que convergen los desequilibrios fiscales del ’89 con los del sector externo de 2001, por lo que ambos fenómenos se potencian mutuamente generando las condiciones de una supercrisis, que al adicionarle el agravante de la ausencia de legítimos emergentes políticos que funjan como garantes de la restitución del orden hoy amenazado, se configura la perspectiva de una hipercrisis”.

El mundo no es el responsable

Si bien algunos elementos de la coyuntura internacional tienen cierta incidencia sobre los acontecimientos domésticos, ellos de ninguna manera constituyen un “cisne negro” (1) , ya que fueron oportunamente advertidos, entre otros, en nuestros artículos del pasado mes de febrero: “Los prestamistas externos también se preguntan cómo seguimos” y “Una Argentina de pleno empleo es posible y necesaria”. Allí sosteníamos que la tasa de interés de EE.UU. subiría por la necesidad de fondeo y para evitar el “recalentamiento” de su economía.

Y agregábamos: “Nos espera un mundo, en el corto plazo, en el que su principal economía será la gran esponja de la liquidez mundial, absorbiendo el financiamiento que demanden tanto el sector público como el privado para la puesta en valor de sus proyectos de inversión… En este marco el dólar se fortalecerá como moneda, ratificando su rol indiscutido como numerario y reserva de valor a escala global…”.

Por ello también dijimos: “No hay dudas que, competir con los EE.UU. por el crédito internacional, es un desafío que excede con creces las potencialidades de nuestra economía”.

Las inconsistencias macroeconómicas que originaron la supercrisis

A la luz de este análisis, resulta incuestionable que los hechos que están aconteciendo en el mercado doméstico son el resultado de las inconsistencias de la propia política económica del actual oficialismo, que inexorablemente tenía el destino al que hoy estamos asistiendo.

A fuerza de parecer reiterativos, es necesario caracterizar con precisión las causas que dieron origen a la actual supercrisis, dado que de esas mismas relaciones de determinación se desprenden las posibles soluciones.

La duplicación del precio de la canasta alimenticia (mediante la devaluación del 60% de la moneda y la eliminación o disminución de las retenciones a ciertas exportaciones) al inicio del gobierno, licuó el poder adquisitivo de los ingresos populares, disminuyendo la demanda en el mercado interno y desplomando la economía. Ello pretendió ser subsanado a través del aumento del gasto público, por lo que, recaudando menos y gastando más, comenzó el sendero de duplicación del déficit fiscal, recurriendo al crédito externo para su financiamiento.

La utilización de las Lebac (para esterilizar los pesos sobrantes en el mercado, generados a partir de las compras que realiza el BCRA de los dólares obtenidos por el endeudamiento externo del tesoro) y las onerosas tasas de interés que por ellas se pagan espiralizó el déficit cuasi- fi scal, que sumado al rojo presupuestario de nación, provincias y municipios (Déficit Fiscal Total – DFT), alcanzó en 2017 el entorno del 11% del PBI.

Además, se agudizaron las restricciones del sector externo, cerrando el año pasado con un déficit en la balanza comercial de u$s8.500 millones, y de más de u$s30.000 millones en la cuenta corriente de la balanza de pagos.

Apagando el fuego con nafta (2)

En ese marco, y transcurridos algo más de cuatro meses de la fallida conferencia de prensa que brindó “el mejor equipo” el día de los inocentes, realizó nuevos anuncios.

Proclamaron la disminución de la obra pública para intentar bajar el nivel de DFT y también la decisión de financiarlo con fuentes locales. Eso implica desplazar (crowding out) del acceso al crédito al sector privado, relegándolo a cumplir un rol secundario, incrementando así la participación del sector público en la economía.

Por su parte, el BCRA ubicó el interés de los pases activos a un día en 57% (TNA), que equivale a una Tasa Efectiva Anual de casi el 77%.

Este nivel de tasa de interés intrasistema financiero, más que se duplica en su correlato para operaciones comerciales (descuento de documentos, cheques, pronto pago, etc.).

Bajo esas circunstancias, la estructura de costos contenida en los precios a los que las empresas ofrecen sus bienes y servicios queda indeterminada.

Esto es así, ya que es impensable que un descuento por pago contado, por una operación comercial ofrecida a 60 días, sea superior al Mark-Up usualmente utilizado en ese mercado. Ello originó que a partir del lunes 7 de mayo las cadenas de producción y comercialización al interior del aparato productivo de nuestro país comenzaran un inusitado proceso de paralización, que inclusive impacta en los circuitos informales de crédito.

En síntesis, el nivel de tasas de interés fijado por el BCRA con el objetivo de desincentivar la dolarización de las carteras, introduce a la economía, por falta de referencia de costos, en el tan temido sendero de la anomia.

Preservar nuestras familias, nuestros trabajos y nuestra Patria

Ante la gravedad de los acontecimientos, dada nuestra experiencia laboral y profesional, así como el sentir patriótico que nos orienta, exhortamos a:

■ Cuidar nuestra salud, tanto física como espiritual, para luego poder proteger la de quienes nos rodean, especialmente la de los mayores y niños. (3)

■ Preservar la ecuación patrimonial de las empresas, manteniendo las dotaciones completas de puestos de trabajo, comprendiendo de forma mancomunada que el sólo concepto de “empresa en marcha” es el criterio de éxito en esta coyuntura.

■ Ofrecer, por parte de la oposición política, un sendero de esperanza que permita oportunamente atravesar la actual supercrisis, impidiendo su transformación, al evitar la anomia, en una hipercrisis.

*MM y Asociados

1 La teoría del Cisne Negro es una metáfora que se utiliza en los casos en que, ante un suceso sorpresivo y de gran impacto, ese acontecimiento es analizado “ex post”, es decir con posterioridad a su ocurrencia.

2 La obtención de un préstamo “stand by” otorgado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) podrá servir, en el mejor de los casos, para el financiamiento parcial de la brecha externa (que alcanza el entorno del 5,5% del PIB), pero de ninguna manera para mejorar la performance de los indicadores fi scales.

3 Al igual que en el protocolo de un avión en vuelo, en caso de despresurización, primero póngase usted la máscara, para luego poder cuidar a los suyos.

 

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