‘El debate del proyecto para despenalizar el aborto empezó a posicionarse’

Por Maribel No Se Durmió. En el Congreso de la Nación, diferentes decisiones políticas en el recinto se tomarán. El 10-A será el día “D” para iniciar el debate que nos debemos los argentinos y los jujeños se agrietan cada día más.

Ante esta situación la Asamblea Feminista en Jujuy convocó a un pañuelazo, para visibilizar un reclamo que en los jujeños no se percibe, o la posición es una profunda grieta: sí a la vida, discusión que no pasa por si o por no, sino por la salud pública.

Acercamos una historia de las miles de mujeres que tomaron la decisión de realizarse un aborto, situación que solo pone a la mujer a determinar sobre su cuerpo, hacer uso a decidir.

“Yo aborté!” … no es orgullo fue una decisión porque no era momento de traer a un hijo a este mundo complejo. La decisión fue mía. Me hice el test y cuando me entere lloré, pensé la situación que debía enfrentar y no fue por cobardía, sino que en ese tiempo mi vida tenía otras expectativas, y justamente no era la de ser madre.  No quería vivir mi vida con la responsabilidad de una criatura, quería conocer, viajar, tenía otro plan de vida. En realidad, quería hacer cosas que en mi familia era como un mandato formar familia, trabajar y criar hijos.  Yo había conseguido esa libertad que fui conquistando sola, rompiendo la estructura familiar.

No era una niña. Me enojo mi error. En ese momento sentía que solo era mi responsabilidad. A mi pareja se lo conté y sin dar tiempo a que dijera algo, le conté mi decisión. No me cuestionó – miedo o desinterés-, pensé y rogaba que no lo hiciera. Avance busque qué y cómo hacer. Encontré a esa persona que sabía de abortos, la experiencia que tenía era efectiva. Lo llame y le dije que debía ser lo más rápido que estaba decidida, y que me explicara cómo era y dónde debía ir. Lo cite, me dijo que lo mejor era por la noche que me pondría unas pastillas y que el efecto era abortivo que debía permanecer acostada y que después de unas horas sentiría una sensación de expulsión y era suficiente.

Me sometí a esa situación con mucho miedo, sentí que mi cuerpo se trasformaba, el miedo repercutía en cada hueso. Mi pareja estaba, en ese momento; pero desconocía el dolor que me atravesaba, y la sensación de que me podía morir… trataba de pensar en ser fuerte y que era la mejor decisión para mi”.

Así como dijo ese hombre…pasaron las horas y aborte… sentía que el corazón se destrozaba. Sentí un vacío, y el miedo de ser cuestionada por mi amiga y mi pareja. Por un tiempo el terror de ser interpelada, me sorprendía… otro miedo fue volver al ginecólogo, deje pasar varios meses. Tenía miedo que mi cuerpo muestre alguna señal de lo que había hecho”.

El secreto fue tan fuerte, que a veces pienso que es producto de la culpa, pero no siento arrepiento era lo mejor para mí. Recurrir a un hospital representaba un delito, y un médico privado costaba mucho dinero, es más me entere de los médicos de gran prestigio que realizaban abortos en Jujuy, donde apenas se puede escuchar la palabra aborto. Una doble moral, pero bueno mi decisión superaba esa hipocresía.

Después de años, reflexiono y no es la mejor experiencia; pero estoy convencida que fue una gran muestra de amor. Escucho a legisladores, políticos con discursos que ya se han discutido. La salud pública es un derecho. Cuento mi historia porque puedo contar, fui una potencial mujer en riesgo, someterme a una clandestinidad por miedo. Las mujeres tenemos derecho a decidir sobre nuestros cuerpos.

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