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Consejos o “exigencias” que nos llevan a un nuevo fracaso en educación

Por José Del Frari*. “Locura es hacer la misma cosa una y otra vez esperando obtener diferentes resultados” (Albert Einstein).

A diario vemos cómo los principios sobre los que se construyó nuestra sociedad se violentan y precipitan en caída libre al vacío. La reforma previsional, laboral y financiera son los “títulos de la marquesina”, los que ocultan el fin último: cómo se recortan derechos sociales, políticos y económicos (educación, salud, seguridad, etc,), ganados en más de un siglo de lucha por la clase trabajadora.

Todos a nuestro alrededor continúan egoístamente con sus vidas sin inmutarse mientras pocos nos negamos a la creencia de que “a nadie le importa nada”.

¿Consejos bien intencionados?

El Banco Mundial en 2014 tomó la publicación “Docentes excelentes. Como mejorar el aprendizaje en América Latina y el Caribe” de Barbara Bruns y Javier Luque como la “nueva biblia” para la educación mundial.

Todos buenos amigos del mismo grupo y pensamiento: económico, político e  ideológico. “Desinteresados consultores”, interesados “solo” en cómo solucionar el futuro a los que menos tienen o de los postergados, a partir de la aplicación de políticas sociales y económicas excluyentes; propias a estos organismos internacionales.

Algo de historia

Desde el inicio de la Revolución Americana, Simón Rodríguez -“maestro” de Simón Bolívar- ya escribía en 1794 “Reflexiones sobre los defectos que vician la escuela de primeras letras en Caracas y medios de lograr su reforma por un nuevo establecimiento”, influenciado por el “Emilio” de Jean-Jacques Rousseau. Propuso una revolucionaria concepción de lo que debía ser el modelo educativo de las naciones americanas.

Pasaron dos siglos y más de 30 años de golpes militares de derecha donde los defensores de modelos económicos sociales excluyentes buscaron avanzar en la aplicación de sus “novedosas recetas”.

En nuestro país se buscó profundizar este proceso desde el gobierno de facto de Onganía (la reforma Orgánica de 1968, implementaba la “promoción automática” entre los distintos ciclos del sistema educativo, eliminándose así la acreditación de saberes entre grados), lo que fue continuado por el golpe del 76, sin lograr plenamente su cometido.

Con Menem en los 90 y en democracia, la “búsqueda de un cambio” que todos entendíamos fundamental para una educación; avanzó nuevamente con mucha propaganda en lo que se llamo la Ley de Transferencia (1992), la Ley Federal de Educación (1993) y la ley Superior de Educación (1995).

El procedimiento: la confrontación con los sindicatos para garantizar la aprobación parlamentaria de las reformas solicitadas, no para lograr su implementación.

Desde el sector sindical y desde muchos otros sectores sociales sin ser magos alertamos esto sin ser escuchados. El estrepitoso fracaso necesitó 10 años para ser corregido. Comenzando el proceso de reconstrucción en el 2006 con la ley General de Educación.

Las nuevas recetas

Hoy en pleno proceso de mejoras generado por el gobierno anterior, vuelven los cantos de sirena. Así, el diagnóstico y la metodología que se aplica en el Plan Maestro, Argentina Enseña y Aprende 2016-2021 y otros se sustenta en “Profesores excelentes”. El documento en sus fundamentos marca: “Durante gran parte de la última década, los países de América Latina y el Caribe fueron protagonistas de un avance social sin precedentes. Casi 80 millones de personas salieron de la pobreza; más de 50 millones pasaron a formar parte de la clase media; la cobertura de la educación primaria se volvió prácticamente universal, y la cantidad de años de escolarización promedio se ha acercado al valor de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Sin embargo, la desaceleración económica de los últimos años ha puesto en duda la sostenibilidad del avance logrado en la década pasada y ha reavivado los antiguos temores de una tasa de crecimiento baja. Para encontrar la solución, no se puede esperar a que cambie la situación en el exterior. La región debe formular sus propias estrategias para lograr una producción más diversificada, exportaciones de mayor valor y crecimiento sostenible a largo plazo.

Por lo tanto, formar el capital humano, ingrediente principal de una mayor productividad e innovaciones aceleradas, es un desafío central para la región. Aunque la cobertura de la educación en América Latina y el Caribe se ha ampliado rápidamente, los mayores beneficios económicos de las inversiones en educación provienen de lo que aprenden los alumnos y no de los años de escolaridad completados. El problema es que los estudiantes de la región aún están rezagados más de dos años respecto de sus pares de la OCDE.

De todos modos, el mensaje positivo de este libro es que los países de toda América Latina y el Caribe están enfrentando este desafío y, en su agenda política, hacen especial hincapié en la calidad educativa.

Aquí se plantea, con elegante sencillez, que la calidad de la educación está condicionada por la calidad de nuestros profesores.

Se insta a “concentrar la atención, de ahora en más, en reclutar a los jóvenes más talentosos para la docencia, aumentar la eficacia de los profesores que ya están en servicio y ofrecer incentivos que puedan motivar a los docentes a dar lo mejor en cada clase y a cada alumno todos los días”.

Frutilla del postre

Después de avanzar sobre sus primeros “consejos” ratifican: “los profesores no solo son actores clave de la producción de resultados de educación, sino también la parte interesada con más influencia en el proceso de reforma educativa. Ningún otro integrante del sistema educativo es tan organizado, visible y políticamente influyente. Gozan de una autonomía única cuando se cierran las puertas del aula y tienen un profundo poder de decisión en lo que respecta a qué políticas nuevas se pueden implementar con éxito.

Redondea: “Al igual que el resto de las organizaciones de trabajadores, los sindicatos docentes existen para defender los derechos que han adquirido legítimamente mediante negociaciones y para oponerse a cambios de políticas que pongan en peligro esos derechos. La búsqueda de estos objetivos por parte de los profesores y sus representantes está totalmente justificada, y los sindicatos docentes han sido, históricamente, una fuerza progresista que ha logrado la igualdad de ingreso y el tratamiento equitativo para las mujeres y los miembros minoritarios.

Pero también es cierto que los objetivos de las organizaciones docentes no son congruentes con los objetivos de los encargados de la formulación de políticas educativas ni con los intereses de los beneficiarios de la educación, incluidos estudiantes, padres y empleadores que requieren trabajadores calificados.

Obsevaciones prudentes

Así lo remarca el documento:

  • Los líderes políticos pueden establecer alianzas eficaces a favor de la reforma entre directivos de empresas y la sociedad civil mediante campañas de comunicación que muestren de manera convincente las falencias actuales del sistema educativo y la importancia de contar con una mejor educación para acceder a la competitividad económica.
  • El impulso a favor de las reformas es mayor si se introducen al comienzo de un nuevo Gobierno. En la mayoría de los casos, el proceso es conflictivo. Si los líderes avanzan rápidamente, aprovecharán su punto de máxima influencia política y establecerán la educación como tema prioritario. A medida que comienzan a gobernar, las administraciones se ven obligadas, invariablemente, a dedicar tiempo a una amplia gama de cuestiones adicionales y sufren algunos reveses políticos; esto hace que los mensajes sean difusos y se pierda parte de la influencia.
  • Contar con datos duros sobre los resultados del sistema educativo es una herramienta política clave como las pruebas internacionales, el PISA de la OCDE que parecen resonar con más contundencia en la comunidad empresarial y los grupos de la sociedad civil.

Esto se debe probablemente a que los países comparables conforman el grupo al que los países de América Latina y el Caribe aspiran a unirse y porque es fácil interpretar los resultados, correspondientes a jóvenes de 15 años, como medidor de la calidad de la fuerza laboral y la competitividad económica.

  • Las estrategias de reforma basadas en la confrontación con los sindicatos pueden servir para garantizar la aprobación parlamentaria de reformas importantes. Pero las estrategias de confrontación implican una concesión mayor: hacen imposible obtener la opinión de profesores que podrían mejorar genuinamente el diseño de las reformas y facilitar su implementación.

Toda la evidencia disponible ¿? indica que la calidad de los profesores de América Latina y el Caribe es la limitación más importante al avance de la región hacia sistemas educativos de calidad internacional.

Los estándares poco exigentes para el ingreso a la docencia; los candidatos de baja calidad; los salarios, los ascensos y la seguridad del empleo desvinculados del desempeño, y un liderazgo deficiente en las escuelas, han producido un escaso profesionalismo en el aula y magros resultados educativos. Será difícil encontrar un nuevo equilibrio y para ello se necesitará: reclutar, desarrollar y motivar a una nueva generación de profesores.

Que dicen necesitar: operarios con pensamiento crítico en la resolución de problemas; con capacidad para el trabajo colaborativo en distintos entornos; adaptación al cambio, y capacidad para dominar nuevos conocimientos, capacidades y las cambiantes demandas del empleo a lo largo de sus vidas.

Pero: como lo manifiesta el informe… “Ningún programa de preparación docente de América Latina y el Caribe —o de la mayoría de los países de la OCDE— está totalmente preparado para producir este perfil de profesor hoy, y menos los perfiles que se necesitarán en los próximos 10 años”.

S.O.S a favor de la educación pública

Sabemos lo que buscan, nos dicen cómo lo harán, lo escriben, lo explicitan públicamente. ¿Qué esperamos defendernos como sociedad…?

“Mis compañeros” otrora “duros sindicalistas docentes”, hoy diputados o funcionales o voceros de un gobierno (cada día más cuestionado a partir de sus propios actos) ¿no ven la realidad? ¿No les interesa buscar una efectiva solución? ¿Seguirán en la posición de meros y cómodos espectadores? Mientras sus “nuevos amigos” destruyen lo poco que queda en pie y otros tratamos de resistir.

El tan mentado “debate y dialogo público abierto y participativo” de la educación desde el Pacto Social Educativo será otra de las mentiras que quedaran pendientes.

El diálogo de sordos del gobierno provincial será la constante. ¿Quién se hará cargo de los “efectos colaterales” que genera esta política social en lo educativo? ¿El gran bonetón, quizás?

Seguirán sin posicionarse abiertamente los directos responsables. Serán colaboradores, cómplices o solo participes necesarios. La historia y las futuras generaciones, serán quienes los juzguen aun cuando el presente ya los tiene “en la mira”.

Por último, reconocer la razón y sabiduría que tenía Don Simón Rodríguez cuando decía: “Inventamos o erramos”

*Profesor y dirigente de Adiunju. 

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